Excelencia: Superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo. La excelencia está fuera del individuo, no se alcanza. Es la tarea, se puedo criticar para buscarla, pero siempre falta algo para alcanzarla.
Etimología: La idea de excelencia equivale a ‘sobresalir’, originariamente con el sentido de situarse físicamente por encima de los demás. Excelente llegó al español como participio presente del verbo latino excellere (ser superior, sobresalir), compuesto por el prefijo ex- (fuera), y el elemento verbal cellere, que representaba la idea de ‘ascender, ponerse más alto’. Cellere nunca se usó realmente como verbo en latín, pero la idea subyacente a esa palabra entró en la lengua de los Césares en palabras tales como columna, culmen (cumbre, pináculo), collina (colina).
Exigencia: Acción y efecto de pedir imperiosamente algo a lo que se tiene derecho. La exigencia es sobre el individuo, no sobre la tarea. Prevalece el goce de realizarla.
Si la exigencia y la excelencia las llevamos al
campo de las relaciones, se define el
modelo de la exigencia como aquel que hace que te relaciones con otros desde el control, mientras que el
modelo de la excelencia establece relaciones de confianza. El control de la exigencia te lleva a la desconfianza, mientras que la relación de confianza basada en la excelencia te lleva al compromiso de desarrollo de las personas.
En el
terreno de la motivación, el modelo de la
exigencia te conduce al “
Tengo que”, mientras que el modelo de la
excelencia, al “
Quiero”. El
tengo que, es una motivación a corto plazo y el
quiero sin embargo, puede ser una motivación a largo plazo.
Finalmente, en el contexto del liderazgo, si se habla del
líder que está en el
modelo de exigencia, estaremos ante alguien que busca la perfección, identificando el ERROR como fracaso (se queda con lo que falta, no con lo que hay). El líder que está en la
excelencia identifica el ERROR como oportunidad de mejora. Oportunidad para aprender, resultados comunes, enriquecerse. Este es el motivo que el líder exigente se relacione desde el control y la desconfianza, no delega. El líder en excelencia se relaciona compartiendo, desarrollando a su gente y desde la confianza. La relación de los otros con un líder exigente se fundamenta en el "·
tengo que", y la relación con un líder en excelencia se basa en el "
quiero".
Distinción mejorada por Nuria Álvarez Figueroa
Gerente de Coaching & Resultados para la Excelencia Organizacional